¿Qué ver en Paris cuando ya lo has visto todo (o eso crees)?

París es una ciudad que da para muchos viajes y que se presta a ser descubierta sin prisas.

Caminar sin rumbo, dejándote guiar principalmente por la intuición y el olfato nos permite descubrir lugares, plazas y rincones llenos de interés en los que el turista habitualmente no suele reparar, demasiado concentrado en cumplir una agenda apretada de actividades en los lugares más típicos. Para mí, sin duda, esta es la parte más agradable de París, la del deambular sin rumbo, y una de las cosas que hace a París tan interesante.

Si ya has estado muchas veces en París y has visto todo lo más relevante de la ciudad, hoy te voy a dar algunas ideas más para disfrutar de la ciudad fuera del circuito más turístico. Os puede servir como excusa para moveros por otras zonas de la ciudad o para completar vuestras visitas programadas. Están agrupadas por distrito.

 

1. Arènes de Lutèce (Distrito V)

¿Podríais creer, que, en pleno barrio latino de París, rodeada y casi oculta por edificios se encuentran los restos de un anfiteatro romano del siglo I? Pues sí. Todo es posible en París, fueron descubiertas cuando se estaba construyendo la calle Monge en 1869. La parte central de las Arenas mide 50 metros y las graderías iniciales podían acoger casi 15.000 espectadores. En nuestro último viaje en familia nos hospedamos en este distrito y las Arenas estaban muy cerca del piso que habíamos alquilado por lo que tuvimos la oportunidad de conocerlas.

Básicamente lo que se conserva del anfiteatro es el graderío, los vecinos de la zona disfrutan de este secreto compartido vienen a aquí buscando un lugar sombreado bajo el que leer, jugar a la petanca, o con los niños, pues es ideal en su actual función de parque público. El acceso se hace desde varios puntos, yo el que conozco es desde una especie de pasaje por la Rue Monge 49 junto a la fachada del hotel Des arenes.

Es un lugar curioso de conocer si os movéis por esta zona o donde hacer una pausa para reponer energía.

 

2. Iglesia Sant Etienne du Mont (Distrito V)

Se encuentra también en el barrio latino, en uno de las calles laterales del Panteón.

Al igual que la antigua catedral de Notre-Dame, la iglesia está dedicada a Saint Étienne, el primer mártir cristiano, que murió lapidado, como se muestra en el relieve de su frontón principal. Y se apellida “del monte”, por encontrarse en la cima de la Montaña de Santa Genoveva. De hecho, está construida sobre una antigua abadía fundada por Clovis en el siglo VI y que estaba dedicada a Santa Genoveva.

La fachada de Saint Étienne du Mont llama nuestra atención cuando intentas contemplar el conjunto del panteón y sus alrededores, encajada en uno de los laterales de la monumental construcción con una curiosa fachada, difícil de catalogar, mezcla de estilos con su superposición de frontones. Fue realizada en un momento de crisis del arte francés, una vez abandonado el estilo gótico y a la búsqueda de un estilo moderno propio que no fuera una simple copia del Renacimiento italiano. Los estudiantes del cercano Liceo Henry IV donde estudia la futura élite política y económica de Francia se sientan en grupos en la explanada y escaleras de la iglesia mientras conversan, almuerzan, y fuman al sol.

En su interior podremos ver el último y único ejemplo en París de “jubé” una tribuna o galería de piedra, de estilo renacentista, que atraviesa la nave. Pero realmente esta iglesia es famosa por custodiar las reliquias de Santa Genoveva, patrona de la capital francesa, parte guardadas en la catedral de Notre-Dame y parte en esta iglesia de Saint Étienne du Mont. También muy destacable el magnífico ciclo de vidrieras del siglo XVII de la llamada “Sala de los Catecismos”, entrando por la puerta de la sacristía.

La iglesia también contiene tumbas de personajes franceses importantes en su historia, como son los casos de Pascal y Racine.

 

3. Le Bon Marché y la Grande Epicerie de Paris (Distrito VI)

En otra de mis estancias me hospedé en el distrito sexto, barrio de Saint Germain des Prés, una de mis zonas preferidas de la capital francesa, y pasaba cada día por delante de Le Bon Marché, unos grandes almacenes parisinos con mucha solera. Fueron, de hecho, los primeros grandes almacenes modernos de la ciudad. Están ubicados en un edificio soberbio del siglo XIX diseñado por los arquitectos Gustave Eiffel y Louis-Charles Boileau. La tienda de novedades que en 1838 vendía cintas y encajes creció rápidamente, con la adición de departamentos, empleados y espacio.

Le Bon marché es un espacio multimarca símbolo de buen gusto parisino en el que los amantes de la moda y el diseño gustarán de curiosear. Y si bien sus mercancías no son para todos los bolsillos no es difícil encontrar inspiración trasladable a una vida menos sofisticada y a años luz de la opulencia de su decoración y arquitectura.

Frente por frente al Bon Marché tenemos la Grande Epicerie, la tienda de alimentos gourmet más grande y elegante de toda la ciudad, abierta desde 1923. Aquí la inspiración será sobre todo de tipo gastronómico; cuatro mostradores de degustación ofrecen desde “Cocinas del mundo” hasta “Lujo”. Alrededor de 6.000 marcas especialmente seleccionadas muestran lo mejor de la cocina mundial. Quedareis impresionado por una pared de aceites de Italia, Grecia y Uruguay, o una   tentadora exhibición de barras de chocolate, 100 marcas de patatas fritas o 350 variedades de mermeladas. Un placer para los sentidos.

Dónde: 24, Rue de Sèvres

 

4. Jardín Catherine Labouré (Distrito VI)

Este pequeño remanso de paz en el corazón de la ciudad es algo así como un jardín o patio vecinal que he de decir, pasa bastante desapercibido desde la calle si no vas en “modo descubrimiento”.

Cerca de La Bone marché, del Museo Rodin y de Les Invalides, esta estrecha calle en la que vivió el modisto Yves Saint Laurent es la entrada a este jardín rústico y tranquilo que lleva el nombre de una joven monja del siglo XIX a quien se dice que se le apareció la Virgen María mientras cuidaba del huerto. Originariamente fue el huerto del convento que data de 1633 y aún hoy los ventanales del mismo dan al jardín.

Aunque en estos días los visitantes del jardín no son tan espirituales, principalmente familias parisinas y grupos de jóvenes que desean relajarse en la extensión de césped y vegetación de 7.000 m². Los árboles frutales del jardín, la pérgola cubierta de parras y el huerto han sobrevivido al paso del tiempo. Es un lugar atractivo para tomar el sol en el césped. El área se ha abierto al público gracias a la generosidad de las Filles de la Charite.

Está abierto desde aproximadamente las 8:00 a. m. hasta las 8:00 p. m. todos los días, aunque tiene ciertas fechas en las que está excepcionalmente cerrado al público.

Dónde: 29 rue de Babylone

 

5. Place des Vosges. Le Marais (Distrito III-IV)

El Marais, en el corazón de París, es una zona tranquila y encantadora llena de restaurantes y tiendas. Al mismo tiempo está considerado uno de los barrios más cosmopolitas del viejo continente-

La place des Vosges, para mi gusto, es una de las plazas más bonitas de Paris. Desde que la vi en una película de Woody Allen no paré hasta encontrarla y pasearla. Inaugurada en 1612 para celebrar la boda de Luis XIII y Ana de Austria, la Place des Vosges es la plaza más antigua de París.

Tiene unas dimensiones de 127 x 140 metros y está rodeada por edificios de ladrillo rojo con techos abuhardillados de pizarra azul, 36 frentes idénticos en los que vivieron algunas personalidades famosas de la época como Víctor Hugo o el Cardenal Richelieu. El acceso a la casa-museo de Victor Hugo es gratuito y en él podrás disfrutar de una gran cantidad de exposiciones relacionadas con este conocido escritor muy involucrado en la vida cultural parisina de la época.

En los soportales de los edificios que dan a la plaza, encontrareis cafés y tiendas de arte. La plaza está rodeada por un bonito jardín con árboles de Tilo, fuentes y una estatua ecuestre de Luis XIII. Todo sorprendentemente geométrico y armónico.

 

6. Village St-Paul (Distrito IV)

También en Le Marais y muy cerca de la Place des Vosgues desde la Rue Saint-Paul (metro del mismo nombre) se encuentra un entramado de patios interiores conocido como Village Saint-Paul. Le Village Saint-Paul son una serie de estrechas calles adoquinadas que van confluyendo en cinco pequeños patios. Alberga boutiques vintage, de diseño y artesanías, además de tiendas de antigüedades, galerías de arte y coquetas cafeterías donde relajarse y disfrutar de la calma y el ambiente del lugar. Un laberinto peatonal acogedor y tranquilo que nos traslada con su atmósfera de pueblecito, os resultará difícil de creer que estemos en París.

En un día soleado, es el lugar perfecto para soñar despierto o leer un libro en una terraza.

También hay un mercado de pulgas una vez al mes, en la página de Facebook del pueblo anuncian las próximas fechas. Abiertas todos los días, incluidos los domingos. De 9 a.m. a 7 p.m. según los comerciantes.

 

7. Passage de l’Ancre (Distrito III)

A pocos pasos del Museo de Artes y Oficios (3er. distrito), el Passage de l’Ancre es un pequeño camino privado inusual en el barrio de Arts et Métiers, que no debe perderse durante un paseo por los distritos (muy cercanos) de Beaubourg o Marais.

Apenas visible desde la calle, con poco más de 50 metros de largo, este bucólico pasaje es muy diferente de los tradicionales pasajes señoriales cubiertos de París. De hecho, no encontrareis ni un gran techo de cristal, ni lujosas tiendas de antigüedades para coleccionistas, ni lujo, tan solo un entorno abundantemente florido bordeado por bonitos ventanales de colores. El bucólico pasaje, uno de los más antiguos de París, nos transporta a un tranquilo pueblecito de la campagne.

Se puede acceder a él a través de 2 entradas diferentes: 223 rue Saint-Marin o 30 rue Turbigo. Pero para apreciar el bonito porche de entrada, mejor por el 223 rue Saint-Martin (ojo, el pasaje puede estar cerrado los fines de semana).

 

8. Canal Saint-Martin (Distrito X)

El canal Saint Martin es uno de los pulmones verdes de París. Napoleón I ordenó su construcción en 1802. Originalmente fue construido para conectar con el Canal de l’Ourq, más al norte, para abastecer de agua dulce a la ciudad. Inaugurado en 1825, en sus inicios y hasta 1860 la principal función del canal era la del transporte de mercancías, pero hoy en día se puede decir que solo los operadores turísticos y las embarcaciones de recreo lo usan, sorteando los desniveles del terreno a través de un sistema de esclusas. Su recorrido total, de cuatro kilómetros, atraviesa cinco distritos parisinos y cuenta con nueve esclusas.

El barrio del Canal Saint-Martin está ubicado entre la Gare du Nord y la República en el noreste de París, en el décimo distrito. El canal desemboca en el río Sena en el sur y el Bassin de la Villette y el Canal de l’Ourq en el norte.

Uno de los barrios menos conocidos, pero con más encanto en París, es el que rodea al Canal Saint-Martin. La zona que una vez fue un centro industrial, ocupada principalmente por la clase trabajadora sólo recientemente ha comenzado a atraer a profesionales acomodados deseosos de instalarse en apartamentos con vistas al canal. Por ello el área es ahora uno de los barrios más modernos y dinámicos de la ciudad, con restaurantes creativos, moda desenfadada y bares. Pero también es una zona tranquila y relajada de la ciudad, muy visitada por jóvenes artistas, estudiantes y amantes de la moda. Siéntate en un café en la ribera, recorre sus calles llenas de tiendas o instala tu toalla de picnic un domingo y mira la gente pasar… es un universo al margen del tumulto parisino.

Calles principales alrededor del canal: Quai de Valmy, Quai de Jemmapes, Rue Beaurepaire, Rue Bichat.

Estaciones de metro: Gare de L’Est (líneas 4 y 7). Republique (líneas 3, 5, 8, 9 y 11). Goncourt (Línea 11). Jacques-Bonsergent (Línea 5).

 

9. Cité du Figuier (Distrito XI)

La Cité du Figuier se esconde en el 104-106 de la Rue Oberkampf.

Este barrio popular se ha convertido en un referente de las noches parisinas y un hito para la burguesía bohemia, pues Oberkampf aún conserva una naturaleza cosmopolita y socialmente diversa. El espacio urbano, poco o nada afectado por las grandes obras del siglo XIX, guarda algunas sorpresas para el explorador.

Lejos de los señoriales edificios de Haussmann o del bullicio de las arterias principales, sus encantadores pasajes evocan el París de otra época. La Cité du Figuier es uno de los ejemplos más pintorescos.

Cité du Figuier es un antiguo camino rural que se extiende sobre un remanso del Sena hasta las laderas de Ménilmontant marcadas por lo que fue la Barrière des Fermiers Général. La urbanización, de finales del siglo XVIII, representa plenamente la arquitectura de los suburbios del este de París, donde los edificios de una o dos plantas con tiendas en la calle son la regla. Desde principios del siglo XIX, los pasajes y patios traseros han albergado artesanías y pequeñas industrias centradas en la metalurgia. Herreros, tamborileros, caldereros se instalaron en este tipo de callejones sin salida, pueblos obreros típicos del distrito XI.

Son patios interiores irregulares, a menudo mal pavimentados y bordeados por talleres. Es agradable descubrir los rastros de este viejo París que residentes entusiastas han conservado y rehabilitado. Este callejón sin salida florido y verde, bordeado de casas individuales, tiene el aire de un pueblo feliz y tranquilo. Los locales de las antiguas empresas se han transformado en estudios y talleres de artistas con coloridas fachadas. Palmeras, glicinas, enredaderas, bambúes y parterres con abundantes flores dan a esta bonita “ciudad” obrera un aire mediterráneo con un telón de fondo de adoquines muy parisinos.

Dónde: 104-106 rue Oberkampf, 75011

 

10. Iglesia de San Agustín. (Distrito VIII)

(Donde Napoleón deseaba ser enterrado)

A pesar de su magnanimidad, los parisinos conocen poco a la Iglesia de Saint Augustin por estar ubicado en una zona de oficinas, y los visitantes fugaces la conocen aún menos por estar un poco alejada de las rutas turísticas,  pero pienso sinceramente que os sentiréis recompensados si os acercáis a conocerla.

La iglesia de Saint-Augustin se encuentra en la plaza Saint-Augustin, en el distrito 8 de la capital, en una isla rodeada por el bulevar Malesherbes, la rue de la Bienfaisance y la avenida Césair-Cairo.

Durante el segundo Imperio, este barrio conocido como ‘pequeña Polonia’, experimentó una remodelación significativa después de las obras de construcción de Haussmann: se trazaron amplias avenidas rectas y la gente acudió a vivir en las nuevas casas aumentando enormemente la población. Por lo tanto, se estableció una parroquia y se construyó una iglesia, y se tuvo mucho cuidado de que la iglesia coincidiera con la elegancia y riqueza de las flamantes viviendas burguesas circundantes.

El arquitecto encargado del diseño de Saint Augustin fue Victor Baltard, famoso por su trabajo anterior en las Halles de Paris.

Esta iglesia es original más en su estructura que en su estilo ecléctico inspirado en las artes románicas y bizantinas.

De hecho, es el primer edificio de esta magnitud con estructura de metal construido con hierro y acero, materiales de construcción muy populares durante la segunda mitad del siglo XIX. Tiene casi 100 metros de largo y la altura de su cúpula es de 80 metros. Gracias a la estructura metálica, los contrafuertes habituales no existen. El marco de metal, que queda oculto bajo una pesada mampostería, se puede ver claramente en el interior e incluso forma parte de la decoración, especialmente los ángeles de hierro de Schoenewerk en la parte superior de los pilares.

Como el solar era triangular, delimitada por la unión de las calles rue César Caire y boulevard Malesherbes, esto dictó la forma del edificio, dándole una fachada estrecha frente a una enorme nave (sin pasillos laterales) que se ensanchaba progresivamente. El resultado, la planta es original: fachada estrecha, coro muy grande flanqueado por capillas y coronado por una cúpula con una linterna con ventana.

La construcción de la iglesia duró once años, desde 1860 hasta 1871 y la decoración, inspirada en el arte románico y bizantino, y estuvo a cargo del propio Baltard.

El propio Napoleón eligió la iglesia como lugar para su tumba, en esta perfecta representación del estilo del segundo imperio.

Dirección: bulevar Malesherbes, 46.

Horas de apertura: Abierto de lunes a viernes de 8.30 a 19.00h.

Sábados de 9 a 12.30h y de 14.30 a 19.30 h; Domingos de 8.30 a 12.30 h y de 16 a 20 h

 

 


 

Ana Morales

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