Visitar Escocia es adentrarnos no sólo en un precioso país lleno de historia y tradiciones. El imaginario popular de Escocia, atesora, además, un impresionante catálogo de mitos y leyendas, muchos de los cuales descienden de la ancestral cultura celta y están asociados a las fuerzas y criaturas de la naturaleza. Creo que conocerlos es también conocer Escocia, por ello hoy les dedico esta entrada.

 

Nessie

Dentro de estos seres sobrenaturales, tenemos al famoso monstruo del lago Ness, el cual  ha trascendido el folklore tradicional escocés para ser conocido en el resto del mundo.

“Nessie” es el Monstruo (en realidad es una monstrua-ella) más famoso de Escocia. En algún momento pasó de mito a “producto de merchandising” quizás por el filón que ha supuesto para esta zona y la riqueza que trajo.

El lago Ness es el segundo lago más grande de Escocia, y se extiende desde Fort Augustus hasta Inverness, prácticamente unos 37 kilómetros de largo. También es el más profundo. Se encuentra sobre una falla, y por su alta concentración de silicatos, sus aguas son extrañamente oscuras. La luz del sol apenas penetra en ellas, solo a un nivel muy superficial.

Lo cierto es que podemos románticamente creer en la existencia de un animal prehistórico o similar viviendo escondido durante siglos bajo las oscuras aguas del Loch Ness pero todas las teorías apuntan más al deseo de querer ver algo que no existe más que a una evidencia real. Una especie de sugestión colectiva que hace que, todos aquellos que ven algo flotando en sus aguas creen estar presenciando una de las apariciones del querido monstruo.

Lo cierto es que la existencia de Nessie en Escocia parece ser una cuestión de fe. Los que creen en él lo creen muy fervientemente, y todas las explicaciones científicas que puedan desechar esta teoría son apartadas sin miramientos, y, los que no creen, también lo tienen muy claro. Independientemente de lo que ustedes crean, si lo visitan, no dejen de llevar la cámara a mano, (por si acaso).

Hay algunas noticias de él incluso desde mucho antes de que comenzasen los “avistamientos” en la década de los años treinta del siglo pasado, aunque parece que de escaso fundamento. De hecho, el primero que lo menciona fue Santo Columbano allá por el s.VI. Desde entonces se le ha asociado con un gran pez, con “un animal similar a un cocodrilo”, un animal prehistórico, (concretamente un plesiosaurio ) aunque esta sería la hipótesis más descabellada de todas… La que durante más tiempo se consideró la “prueba irrefutable” de la existencia del monstruo: la famosa fotografía publicada en 1934 por el Daily Mail, la conocida como “foto del cirujano” se descubrió que fue falsificada por Marmaduke Wetherell, antiguo empleado del periódico que fue despedido y no se marchó muy feliz. Pero ya habían pasado sesenta años desde la publicación, y, su fama ya no tiene marcha atrás. De hecho, si buscáis “monstruo del Lago Ness” en google la imagen que más veces aparecerá es esta que os digo, aunque sea un burdo montaje.

En los años 70 se volvieron a producir “avistamientos”. En 1975 el naturalista Sir Peter Scott dio al Monstruo del Lago Ness incluso un nombre científico (Nessiteras rhombopteryx) para deleite de los fans del bicho, y hasta lo incluyó en el registro británico de fauna protegida. Descabellado, sin duda, pero comprueben que, si se cambia el orden de las letras de Nessiteras rhombopteryx, se puede formar la frase “monster hoax by Sir Peter S” (monstruo de broma hecho por Sir Peter S). Estarán de acuerdo conmigo que no hay como el sentido del humor británico, especialmente cuando se trata de reírse de ellos mismos.
Al margen de todo lo contado, no olviden lo principal: el lago y el paisaje. Aunque sin duda es realmente hermoso contemplar el lago, desde las románticas ruinas medievales del Castillo de Urquhart, e imaginar a Nessie deslizándose bajo la insondable densidad del lago.

 

Las Selkies: belleza de otro mundo

Estas míticas criaturas de la mitología celta y nórdica tienen una gran presencia en las Highlands, desde las islas del norte de Escocia hasta las costas finesas y noruegas. Y aparece en las historias que cuentan pescadores y marineros, que aseguran haberlas visto alguna vez.

Estas criaturas viven en el mar y son mitad mujer-mitad foca. Mientras viven en el mar, tienen la apariencia de una foca, pero este ser es capaz de deshacerse de su piel de foca para convertirse en un atractivo humano de ambos sexos. Tanto los machos como las hembras tienen una belleza irresistible. Cuando se presentan en su forma humana, estos esconden su piel de foca con cuidado, ya que el que consiga encontrarla podría someterlos. Solo recuperando su piel podrán regresar al mar.

Se dice que hubo parejas de pescadores y selkies y que de estas fantásticas uniones nacieron seres a veces deformes, a veces híbridos. La unión se podía perpetuar mientras que la selkie no encontrase su piel, que su marido escondía con cuidado.

 

Selkies y sirenas

Lo que diferencia a las selkies de las sirenas principalmente (aparte del animal), es que su cuerpo sufre una transformación total al alcanzar la orilla: no se limitan a transformar sus colas de foca en piernas humanas, sino que cambian de forma por completo, convirtiéndose de animales marinos en humanos. Además, las sirenas son malvadas, quieren llevar a los marineros hacia las rocas, acabar con ellos, mientras que las selkies, en realidad, son almas cándidas que son engañadas por las gentes de tierra adentro.

Sin embargo, no piensen que en la mitología escocesa no hay lugar para las sirenas. Sentada sobre una roca, como su homóloga danesa, en la costa de Balintore está la escultura de la «Sirena del Norte». Dicen que esta estatua está inspirada en una vieja leyenda escocesa que cuenta la historia de un pescador que encontró a una sirena varada en la orilla y se la llevó a casa con la idea de convertirla en su esposa. Para ello, le cortó la cola y la escondió. Años después, la sirena encontró su cola perdida, se la puso de nuevo y se lanzó al mar, escapando así de su raptor.

 

Curiosidades

Los miembros del clan escocés MacCoudrum de las Hébridas Exteriores afirmaban ser descendientes de la unión de un hombre y una selkie. Esta leyenda surgió para explicar una anormalidad hereditaria que sufrían muchos miembros del clan: la sindactilia. Básicamente se trata de que crece piel entre los dedos dando a las manos y pies una ligera semejanza con las aletas de los peces. Siglos atrás, este tipo de condiciones fisiológicas diferentes se atribuían a la influencia de seres mágicos. Tengo que decir que en mi familia también ha existido esta “anormalidad”, a pesar de ser bien de tierra adentro.

Otra curiosidad para justificar la creencia en selkies viene de la mano de un experto en folklore escocés: David MacRitchi. Este dice que “los primeros colonos de Escocia se debieron encontrar o incluso casar con mujeres finesas o laponas que cubiertas con pieles de foca y navegando sobre kayaks hechos también de piel de animales podrían asemejárseles con seres mágicos. Aquellos habitantes de tierras del norte al llegar a las costas tendrían que quitarse las mojadas pieles con las que navegaban dando origen así a la leyenda que dice que el selkie se transforma en humano al desprenderse de su piel de foca”.

Hay una bella escultura en las Islas Feroe que muestran a un selkie femenino saliendo del agua con la pie lcogida indolentemente en una mano, a lo Rita Hayworth.

 

Los Kelpies: demonios del agua

Los kelpies son demonios que viven en los lagos, ríos y riachuelos de Escocia.

La misión del kelpie es arrastrar a las víctimas al fondo del lago, donde son devoradas. Para atraer a sus víctimas, adoptan el cuerpo de un reluciente caballo. El incauto que intente domarlos tiene el destino escrito: si lo montas, la piel se vuelve adhesiva y el kelpie te arrastrará hasta el fondo del lago o río más cercano donde te devorará… antes de darse cuenta de lo que está pasando, el incauto ya no vuelve a ver la luz.

Los kelpies también pueden mostrarse en una forma humana. Aunque siempre habrá detalles que nos avisarán de que estamos frente a uno de ellos (como las pezuñas de caballo). Hay que tenerles mucho respeto y huir de ellos.

Esta historia que salvando las distancias culturales y geográficas nos recuerda a la patria del “hombre del saco” se les contaba a los niños para evitar que acompañasen a desconocidos. También para evitar que se acercasen solos a las orillas de los numerosos lagos escoceses o incluso de que se subiesen a lomos de caballos salvajes de los que pudiesen caer y lastimarse.

Si habéis hecho el tour hacia las Highlands seguramente habréis pasado por la localidad de Falkirk. Pues allí, en un parque junto al canal de Forth and Clyde veréis una enorme escultura: se trata de dos cabezas de caballo de unos treinta metros de altura construidas en acero. Son obra del escultor Andy Scott, y deben su nombre a los kelpies.

Hay muchas otras criaturas, hadas, brownies (duendes caseros), el Ghillie Dhu, el Cu Sith sobre las que os hablaré con detalle en otra entrada.