Hoy me gustaría detenerme en un espacio singular que podréis visitar en Patan/Lalitpur, o lo que es lo mismo, una de las preciosas y bien conservadas ciudades medievales del Valle de Katmandú, Patrimonio de la humanidad, que parecen ancladas en el tiempo.

Situada a unos 5 km al sur de Katmandú en el valle del mismo nombre, en la vertiente sur del río Bagmati, Patán es una de las 3 ciudades reales del valle. Las otras dos son Katmandú y Bhaktapur. La ciudad es conocida por su rica tradición de artes y artesanías, Patán en sí está lleno de tallas de madera y piedra, estatuas de metal, arquitectura ornamentada, que incluye docenas de templos budistas e hindúes y más de 1.200 monumentos.

El Templo Hiranya Varna Mahavihar

Hoy me refiero al conocido coloquialmente como Golden Temple por unos, Kwa Bahal por los locales, o incluso “templo de las ratas”, porque aquí se les da de comer, aunque tengo que decir que yo no me crucé con ninguna. El apodo de “templo de oro” surgió a través del turismo y hace referencia a las placas de cobre dorado pulido que cubren la mayor parte de su fachada y que le da un brillo dorado fantástico, pero Hiranya Varna Mahavihar es su nombre real. Situado al norte de la Durbar Square de Patán, en una pequeña calle, su discreto acceso no hace pensar en lo que su patio interior esconde, y eso es lo bueno, la sorpresa de hallarnos ante un templo que parece atrapado o encajonado entre las construcciones circundantes, sobre dimensionado en altura y rico en decoración y en detalles. Pero vamos por partes.

La entrada se realiza a través de una puerta de piedra estrecha y ornamentada hacia el este, o una puerta de madera hacia el oeste desde uno de los patios interconectados en el lado norte de Nakabhil.
Si entráis por el este, observad los llamativos leones y la firma de 1886 de Krishnabir, el maestro cantero que esculpió la hermosa entrada con su friso de deidades budistas. Esta segunda puerta conduce al patio principal del Templo Dorado. El acceso costaba 100 rupias y es importante que toméis nota de que no se puede entrar con ningún complemento, zapatos o bolsos de cuero. En esta cultura el cuero es considerado un material impuro, por ello no se permite que entren elementos de este material.

El vihara o templo en sí es un monasterio budista newari, que data del s.XII, importante para remontarnos en el tiempo y conocer las raíces tibetanas del budismo en Nepal. Esta pagoda dorada de tres pisos del Buda Shakyamuni fue construida en el siglo XII por el rey Bhaskar Varman. Es de los pocos edificios que apenas se vieron afectados por el violento terremoto que sacudió Nepal en 2015. Antes dije que también es conocido como el “templo de las ratas” y, nuestro experimentado guía en Katmandú, Sanjiv Shakya, nos explicó que el origen mismo del templo está asociado a una leyenda en la que la protagonista mágica es la rata. Esta es la historia: “en el lugar donde hoy está ubicado el templo había un estanque sagrado y allí iba cada día una rata para purificarse. Era esta una rata muy especial que tenía el cuerpo de color oro y los ojos brillantes como diamantes. Esta rata poseía una fuerza muy especial y perseguía a los gatos. Una noche, en un sueño, el dios  le aconsejó  que construyera un templo budista sobre el mismo estanque. El Rey Bhaskar Varman estaba buscando un lugar para construir un templo budista y la rata le contó su revelación, por ello el templo se construyó aquí. Todavía en los días especiales hay quien dice ver a esta rata de ojos brillante.” Por eso se le llama el templo de las ratas. También por eso dentro del templo viven algunas familias de ratas, pero no son muy abundantes.

En la entrada hay dos grandes elefantes y jinetes guardianes de bronce. Directamente en frente hay un lujoso santuario con una chaitya plateada y dorada. El interior del santuario no puede fotografiarse pero sí el interior del patio, lleno de detalles. Al girar en el sentido de las agujas del reloj alrededor del santuario central, veréis monos de bronce que ofrecen Jackfruits  como ofrendas. Las cuatro esquinas del patio tienen estatuas de cuatro Lokeshvaras (encarnaciones de Avalokiteshvara). A la izquierda del patio hay una estatua de Tara Verde y en la esquina derecha hay una estatua del Bodhisattva Vajrasattva con una impresionante capa de plata y oro. Ambos están dentro de santuarios interiores. Mireis a donde miréis la ornamentación os mantendrá la mente distraída pues hay muchísimos elementos dignos de atención, os aconsejo buscar un guía que os los haga ver y os de un paseo por la apasionante mitología newar y budista, en la que parecen fusionarse elementos tanto del hinduismo como del budismo.

Una escalera conduce a una capilla del piso superior dedicada a un Avalokiteshvara blanco de ocho brazos. La capilla está revestida con frescos de estilo tibetano que incluyen una rueda de la vida. Finalmente, al salir del templo por la salida este, si alzáis la vista hacia arriba veréis un mandala en relieve montado en el techo. El santuario principal (directamente detrás del más pequeño) contiene una estatua del Buda Sakyamuni que, nuevamente, no debe fotografiarse sin permiso.

 

Donde están los monjes?

No olvidemos que el “templo dorado” es en realidad Hiranya Varna Mahavihar, un monasterio budista Newari. El sacerdote principal del templo es un niño menor de 12 años, que sirve durante 30 días antes de pasar el testigo  a otro niño. Sin embargo es más que probable que no os hayáis cruzado con ningún otro monje en este lapso de tiempo que habéis pasado aquí.

Si estás frente a los dos elefantes dorados, mirad a vuestra derecha y veréis una pequeña puerta. Hay que acceder y subir las escaleras para visitar el monasterio. En realidad, es solo una sala con monjes practicantes. También se requiere permiso para subir aquí, pero dudo de que rara vez haya alguien a quien preguntar. Mi consejo: sé respetuoso, mantente lo más silencioso posible y evita hacer fotos en el interior para que nadie se moleste al entrar y podréis subir a echar un vistazo.

Curiosidades; como ya os dije, yo no ví a ningún roedor como en otros templos de la India consagrados a las ratas, pero si tenéis la suerte de ver tortugas paseando libremente por el patio, sabed que estas son las guardianas del templo.

Cada año, Hiranya Varna Mahavihar asigna doce lugareños (un lugareño por cada mes menor de 12 años) para servir a Kwabaju, el Buda Shakyamuni.

Si alguno de vostros se está planteando ir a Nepal y necesita un guía de confianza de habla hispana, por favor solicitádme el contacto de nuestro guía acompañante del que solo puedo decir cosas buenas. Gustosamente los compartiré.