Vancouver Island, el triunfo de la Naturaleza a un tiro de piedra (desde Vancouver)


Vancouver Island. Imagen: Foto: Pixabay

Canadá, ese gran desconocido. Tenemos una idea de Canadá que normalmente se asocia a Toronto y el Quebec, con Montreal como máxima representación del territorio francófono del país, pero poca cosa más. Es un lugar lejano, que suponemos lleno de naturaleza, del que poco sabemos. La sombra de EE.UU. es demasiado alargada y cuando pensamos en Norteamérica (a veces incluso al pensar en América) inmediatamente lo asociamos al país estadounidense.

Grave error. Canadá tiene personalidad más que de sobra como para reclamar un lugar en el mundo por sí misma. Es el segundo país más grande del Planeta por detrás de Rusia, compuesto por una sociedad diversa y avanzada que hace que siempre se sitúe a este país en los puestos más altos de las listas de lugares donde mejor se vive.

Pese a su gran extensión, solamente cuenta con unos 36 millones de habitantes. Parece mucho, pero si dividimos su superficie por su población, en Canadá viven menos de 4 personas por kilómetro cuadrado. Aun así, son muchos los personajes originarios de Canadá que triunfan en distintos ámbitos, aunque no nos demos cuenta. Muchos de ellos son ciudadanos de EE.UU., que es donde está el business, pero siguen siendo esencialmente canadienses: tienen un carisma y sentido del humor únicos. Se podría pensar que quien más ha ganado en un juego tan “americano” como el póker es de EE.UU., pero no, Daniel Negreanu es de Canadá. De allí son también los hollywoodienses Ryan Gosling, Ryan Reynolds o Rachel McAdams; leyendas de la música como Neil Young, Céline Dion o el desaparecido Leonard Cohen, cuyo rostro decora los muros de los edificios de Montreal; mayoría de jugadores extranjeros de la NBA, o la ingeniera y ex astronauta de la NASA Julie Payette, actualmente una de las personas más poderosas del país.

Como puede leerse en letras enormes al entrar a una -también enorme- librería de Vancouver: “The world needs more Canadá”, el mundo necesita más Canadá.

Mapa de la Isla de Vancouver. Imagen: Wikipedia

Vancouver no suele ser un destino tan popular como otras ciudades canadienses, especialmente Toronto y Montreal. Sin embargo, como base de operaciones en el país, es uno de los mejores lugares a los que se puede viajar. Pese a estar mucho más lejos, ya que se sitúa en la costa oeste del país, los vuelos suelen ser más baratos y moverse desde allí resulta muy fácil.

Justo frente a la dinámica ciudad de Vancouver se encuentra una de las muchas islas que rodean el territorio central de Canadá. La Isla de Vancouver, o Vancouver Island, es un auténtico paraíso natural al que se puede acceder sin necesidad de ser Robin Crusoe o alguno de los protagonistas de Lost.

Vancouver Island supone la undécima isla de Canadá en cuanto a superficie, pero es la más poblada. Esto se debe a su cercanía con la ciudad de Vancouver, que está conectada por ferry o avionetas de manera frecuente, y también a que cuenta con un clima mucho más amable que otros territorios. En Baffin Island, que es la isla más grande de Canadá, solamente viven unas 10.000 personas, y en Victoria Island, también situada al norte del país y la segunda en extensión, no llegan a los 2.000 habitantes. No es el caso de Vancouver Island, que es un destino ideal para los amantes de la naturaleza, pero cuenta también con centros empresariales y varias universidades.

El primer punto de contacto con Vancouver Island es la ciudad de Victoria, un ejemplo perfecto de la influencia británica en Canadá, no en vano esta provincia se llama Columbia Británica.

Victoria, Columbia Británica. Foto: Wikimedia/Brandon Godfrey //CC SA-BY 2.0

Viajar a Victoria es como ir a la campiña inglesa, aunque con un entorno natural completamente distinto al británico. Es una ciudad abierta al océano a través del estrecho de Juan de Fuca, que está arropada por montañas e islitas. Un centro turístico indiscutible, orientado sobre todo a las escapadas románticas y la gente mayor (como dicen por allí, Victoria es para “newlyweds or nearly deads”), pero que sirve también como lanzadera para otras partes de Vancouver Island mucho más salvajes y tranquilas.

La isla cuenta con otras ciudades destacadas como Nanaimo, al norte de Victoria y también cerca de la mainland a través del estrecho de Georgia, como Port Alberni, casi en el corazón de la isla, o como Port McNeill, justo en el lado opuesto a Victoria.

Nanaimo. Foto: Pixabay

Desde las ciudades se pueden realizar múltiples excursiones. Vancouver Island cuenta con una diversidad de fauna y flora difícil de ver en otros lugares del mundo. Ballenas, orcas, delfines, ciervos, ardillas, osos… si te gustan los animales y viajas a Vancouver Island no podrás ni pestañear.

Excursiones para ver ballenas y orcas. Foto: Pixabay

En el territorio de la isla hay nada menos que 18 parques naturales. Montañas, lagos, bosques, mar… Existen muchos tipos de tours para visitarlos, elegir uno u otro dependerá de lo aventurero que seas o de lo en forma que estés. Puedes unirte a alguna de estas excursiones o, si prefieres ir a tu aire, lo mejor es alquilar un coche para recorrerse la isla. Eso sí, vas a necesitar unos cuantos días. Otro medio de transporte ideal es la bicicleta. Toda la isla está muy preparada para ofrecer rutas en coche o recorridos de senderismo o en bici que resulten cómodos para el visitante y a la vez respeten el medioambiente.

Una de las rutas más populares es el West Coast Trail, en el suroeste de la isla. Un recorrido de unos 75 kilómetros por la costa que se suele hacer en una semana. Esta ruta se encuentra en el parque nacional Pacific Rim. Sí, se llama igual que la película, pero no tiene nada que ver. En lugar de robots y explosiones, encontraremos atardeceres espectaculares y calma.

Dentro de este parque se encuentra también la playa Long Beach, de unos 20 kilómetros de largo, y el conjunto de islas The Broken Group, que es perfecto para recorrer en kayak.

Parque Nacional Pacific Rim. Foto: Wikipedia /Adam Jones //CC SA-BY 3.0

El parque provincial de Strathcona es el más grande de la isla. Es el interior de Vancouver Island y acoge esos paisajes típicos de lagos con aguas cristalinas y montañas nevadas. En él se encuentra la catarata Della, la mayor de Canadá, y eso que en este país hay unas cuantas. El acceso a la misma es algo complicado, pero los menos expertos pueden visitar Lower Myra Falls, también espectaculares.

Catarata Della, la mayor de Canadá. Foto: Wikipedia /Clayoquot //CC BY-SA 2.0

En la costa oeste de la isla encontraremos el parque provincial de Carmanah Walbran, conocido principalmente por sus árboles milenarios. Antes de adentrarnos en sus bosques, al llegar a la Carmanah desde el mar, nos recibirá uno de los faros más pintorescos de la isla.

Parque Carmanah Walbran. Foto: Flickr/Mike Beauregard // CC BY-2.0

Además de naturaleza, Vancouver Island ofrece también mucha historia, aunque no de la que estamos acostumbrados a que nos cuenten.

¿Puede haber algo más representativo de EE.UU. que las películas de indios y vaqueros? Pues bien, los parecidos con la realidad… no es que sean pura coincidencia, pero casi. Canadá es una nación de naciones. A esas tierras recónditas han viajado exploradores de todas partes del mundo, y algunos se han quedado allí. Los aborígenes, los primeros canadienses, son las tribus conocidas como First Nations, las naciones originarias de Canadá.

Legado de las primeras tribus del Canadá. Foto: PxHere

Durante años el legado de las tribus indias canadienses ha sido ignorado y ha estado bastante descuidado. Sin embargo, Canadá, que además es tierra de acogida, ha decidido prestar atención y dar el valor que merece la cultura de los primeros habitantes de su territorio.

En toda la zona del noroeste Pacífico, también en la parte que corresponde a los Estados Unidos (básicamente la costa de los estados de Washington y Oregón), aunque queda mucho por hacer, se ha tomado conciencia y se está intentando recuperar la artesanía, tradiciones e historia de estos pueblos. Eso significa poner en valor la tradición oral, el espíritu de comunidad y, sobre todo, el respeto y la conexión entre el ser humano y la Naturaleza. Un auténtico regalo a la vista de todos que todavía puede disfrutarse en Vancouver Island.

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