Wieliczka, la ciudad de sal


La mina de sal

Todos los datos de la mina de sal de Wieliczka marean. Si alguno de ustedes quedó maravillado por la cinematográfica ciudad subterránea de los enanos de Moria, tengo que decir que esta otra ciudad no se queda atrás en dimensiones e incluso en grandiosidad, y que es una de las visitas imprescindibles desde Cracovia que queda a tan sólo 15 kms de allí. Con la diferencia de que si bien los enanos ya habían esquilmado el corazón de la tierra en su búsqueda de tesoros, en Wieliczka esto aún no ha ocurrido pues los sedimentos que hace 13,6 millones de años dieron origen a los depósitos de sal aún no se han agotado y por tanto, la mina sigue en explotación.

Lo primero que han de saber es que la visita es guiada y se produce en grupos a horas estipuladas, por tanto hay que informarse de los horarios y esperar la entrada del grupo correspondiente en el idioma elegido. La duración del tour es de 2-3 horas.

Lo segundo es que descenderemos bajo tierra 135 metros a pie por escaleras y caminaremos por galerías subterráneas excavadas en la roca durante un recorrido de más de 2,5 kilómetros, una ínfima parte de la extensión total de la mina.

Para alcanzar el primer nivel de la mina, de 64 metros de profundidad, hay que descender por una escalera de madera 378 escalones, la mitad más o menos del total de golpe, por lo tanto, aquellos que se queden fácilmente sin resuello o que sufran de claustrofobia lo pueden pasar algo mal. Luego el recorrido en sí es sencillo y no presenta mayor problema.

La subida se hace a través de unos rudimentarios ascensores y es mucho más rápida.

La temperatura desciende bastante una vez dentro por lo que incluso en verano es recomendable un jersey o rebeca.

Por último, respirar el aire de la mina es muy beneficioso para el sistema respiratorio, y los iones de la sal gema para la salud en general, aprovechen bien para llenarse los pulmones o incluso para descansar dentro si tienen problemas respiratorios.

 

Información útil

La mina lleva en explotación desde el s.XIII y es Patrimonio de la Humanidad desde el año 1978   siendo uno de los 12 primeros lugares en ser protegidos por la UNESCO por su singularidad. Es por tanto una de las minas de sal en explotación más antiguas del mundo. Fue la fuente de riqueza de esta región y país durante siglos. La sal era fue conocida como el oro blanco y el valor de la sal durante la Edad Media era tan alto que la sal extraída de las minas de Wieliczka y de la cercana mina de Bochnia suponía un tercio de la riqueza del país. Para que nos hagamos una idea, con un cilindro de sal, la forma en que se extraía para hacer más sencillo el  transporte, se podía comprar una aldea entera.

La mina es una auténtica ciudad subterránea que tiene una extensión de cerca de 300kms, y una profundidad de 325 metros, llena de cámaras con esculturas talladas en sal, máquinas y maquetas que nos muestran el modo de explotación de la mina. También encontraremos capillas y lagos salados color esmeralda, un museo, y hasta un balneario en el que es posible pernoctar. Es bastante curioso caminar a tanta profundidad porque al rato se te olvida por completo que el cielo luce 100 metros por encima de nuestras cabezas.

Entre las capillas subterráneas, (y hay unas cuarenta por el fuerte sentimiento religioso que hay en Polonia), destaca la impresionante capilla de Santa Kinga, patrona de la mina y de una de las principales santas de Polonia. Las obras de 1896 le dieron su aspecto actual, y fueron obra de 3 mineros, los hermanos Markowski y Antoni Wyrodek, quienes sin estudios de escultura o bellas artes, crearon toda la decoración: desde el altar hasta los relieves laterales. Tiene 54 metros de largo por 18 metros de ancho y 12 metros de alto, lo cual nos hace olvidar de nuevo, que estamos a más de cien metros bajo tierra y maravillarnos de que este espacio fuese robado a las entrañas de la tierra con rudimentarios medios como el pico y la pala.

En Santa Kinga se celebran bodas de modo habitual. Y misa cada domingo, y conciertos… Sus enormes lámparas, altares y paredes os quedarán con la boca abierta con relieves como el de la  «Última cena» y otros pasajes bíblicos esculpidos en la pared. El nivel de detalle de las composiciones es fantástico… y no olviden que todo está hecho de sal.

La Capilla del Santísimo Rey es otra de sus famosas capillas, también a más de 100 metros bajo tierra.

Y a esta profundidad nos encontraremos, de nuevo con un personaje del que ya hemos hablado antes, le imponente estatua de Casimiro el Grande III, que creó el estatuto de minas en 1368 que entre otras muchas cosas, legisló sobre la gestión de las minas, quien podía trabajar aquí y desde qué edad. La mina era un entorno muy peligroso en el que el 10% de los trabajadores moría, y no era un trabajo para todos.

Una de mis cámaras preferidas por su altura y espectacularidad es la cámara Michalowice. Allí no hay esculturas ni ningún otro adorno, pero sus 35 m de altura y la visión de los enormes andamiajes de madera que trepan hasta las alturas, impresionan y seguro que os recordarán, como os decía al principio, a la ciudad de Moria.

Horario de las visitas en castellano:

Todo el año a las 11:40h y a las 16:40h

Tarifa Normal: 94/89 PLN (22€/21€ aprox.)

Tarifa Reducida: 74/69 PLN (17€/16€ aprox.) hay precio de temporada alta y baja. Tomar fotos requiere de un pago extra de 10 PLN que se paga en el interior.

Cómo llegar: en bus, el nº304, urbano desde la estación central cada 20 minutos o en taxi, unos 50PLN.

Por Ana Morales © Copyright 2019 – Todos los derechos reservados

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