Cuando el equipo de arqueólogos liderado por Klaus Schmidt fechó los restos arqueológicos de Göbekli Tepe entre el 9000 y el 10000 a.c, la historia estaba a punto de ser reescrita. Seis milenios antes de Stonehenge, la revolución agraria llegó a la hoy árida estepa Anatolia, y con ella Göbekli Tepe, quizás el primer lugar de culto construido por el hombre y el templo más antiguo de la tierra. Reconocido como Patrimonio de la Humanidad en el año 2018. Göbekli Tepe es un sitio de importancia mundial y ha cambiado por completo el esquema mental de evolución de la humanidad.

Nuestra civilización nació aquí, en las estribaciones de los montes Tauro al sur de Turquía, a 15 km al noreste de Şanlıurfa y tan solo 60 kms de la frontera con Siria, entre paisajes kársticos de cascadas, estrechas gargantas de roca,  ríos subterráneos y algunas de las mayores cavernas de Asia menor. El Homo sapiens, que hasta entonces había sido nómada y cazador, dejó a un lado las armas de caza e inició el proceso de sedentarización.

Klaus Schmidt

Hasta la década de 1990, un viejo árbol marchito de morera era la única forma que rompía la silueta de Göbekli Tepe “Colina panzuda” en turco. Los lugareños subían aquí a susurrar oraciones y pedían deseos bajo el árbol al tiempo que se anudaban fragmentos de tela en sus ramas, destinadas a volar en la inmensidad de la estepa de Anatolia.

La tierra en lo alto de la colina era sorprendentemente rica y profunda, a diferencia de los escarpes de piedra caliza desnuda que se extendían debajo de ella. El agricultor Mehmet Yildilz y su familia tuvieron que aplastar laboriosamente muchas rocas en el proceso de acondicionar el terreno para plantar un huerto de pistachos, ya que el suelo estaba lleno de piezas de sílex, algo que no es inusual en el sur de Turquía. Sin embargo, Mehmet estaba tan sorprendido con la gran cantidad de pedernales que el lugar se registró debidamente en un registro de sitios arqueológicos en 1963.

Pero un arqueólogo alemán llamado Klaus Schmidt, fascinado con esta parte de Turquía donde había nacido la revolución agrícola neolítica, decidió examinar la colina, tres décadas después de que la Universidad de Estambul junto con la de Chicago la examinaran e ignoraran pensando que era un cementerio medieval.  En 1994 Schmidt se desplazó a la colina, este  había sido parte del equipo alemán que había excavado el antiguo pueblo neolítico de Nevali Çori antes de que se sumergiera para siempre bajo las aguas de una presa en 1992 y por ello estaba muy familiarizado con los objetos distintivos de piedra caliza allí encontrados, incluyendo algunas tallas más antiguas y extrañas. Sus ojos estaban excepcionalmente bien entrenados para descubrir los templos enterrados bajo la colina de Göbekli Tepe. Enseguida entendió que el montículo no era natural, sino resultado de la actividad humana. En su superficie hallaron fragmentos dispersos de piedra caliza y gran cantidad de astillas de sílex que brillaban poderosamente, fragmentos de artefactos producidos por el hombre entre los cuales encontró algunos que sabía vinculaban a Göbekli Tepe con la cultura prehistórica de Nevali Çori.

Göbekli Tepe se encuentra situado en el llamado creciente fértil, una media luna que recorre los territorios mediterráneos de Siria y Palestina dónde se desarrollaron las primeras civilizaciones. Según Schmidt, el complejo habría sido construido por grupos de cazadores-recolectores que peregrinaban periódicamente desde un área de doscientos kilómetros a la redonda para celebrar rituales asociados a las fuerzas animales que se representaban en los pilares del complejo, por lo que este monumento se habría erigido con el propósito de servir de centro religioso.

Schmidt dirigió las excavaciones de Göbekli Tepe desde 1996 hasta su fallecimiento en 2014.

El primer templo de la humanidad

Göbekli Tepe es el descubrimiento arqueológico más importante, fascinante, intrigante y misterioso del siglo XXI, 6.000 años más antiguo que Stonehenge y 6.500 años más antiguo que las grandes Pirámides de Egipto.

Las prospecciones geofísicas en Göbekli Tepe confirman que el yacimiento tiene una extensión de 90.000 metros cuadrados. Un complejo monumental que según los sondeos terrestres cuenta con más de 200 pilares de 7 toneladas, y al menos veinte recintos megalíticos circulares de pilares de piedra caliza en forma de T. Ocho de estos círculos ya han sido excavados y cuatro se exhiben actualmente al público, bajo un flamante y moderno techado blanco que los protege al mismo tiempo que facilita su visita. De los recintos que aún quedan sepultados al parecer, alguno de ellos podría ser más antiguo que los excavados hasta la fecha, remontándose hasta finales de la última glaciación, hace unos 15.000 años; siendo por tanto, 5.000 años anterior a las primeras evidencias de agricultura.

Las excavaciones revelan un frágil complejo de paredes de piedra con estructura de laberinto que rodea cuatro espacios rituales en un hueco hundido cerca de la cima de una colina. Cada uno de estos círculos rituales está dominado por un par de piedras en forma de T en su centro, rodeados por una docena de piedras similares. La superficie de muchos de estos menhires está cubierta de enigmáticos grabados, algunos muy refinados, escorpiones, serpientes, leones, zorros, jabalíes y un buitre jugando con una cabeza humana. Otros parecen humanos, con armas y un cinturón. Todas eran bestias peligrosas que acechaban los asentamientos humanos de la región por lo que podía tratarse de espíritus guardianes, cuya función era proteger a las figuras humanas representadas en los pilares.

La hipótesis que manejan es que Göbekli era un lugar de reposo de los muertos, un lugar elevado sobre la gran llanura en la que depositar a los muertos para que vigilaran la vida; y aunque de momento no se han encontrado restos humanos, los arqueólogos están convencidos de que tarde o temprano los encontrarán.

Quién lo construyó y cómo es uno de los misterios más antiguos del mundo, que atañe a pueblos que vivieron antes del amanecer de nuestra civilización.
Algunas de las respuestas todavía están allí enterradas en la tierra no excavada, esperando a ser reveladas y otras se encuentran en el Museo de Arqueología en Sanlıurfa.

Cómo llegar?

Hay vuelos diarios desde Estambul, hasta el aeropuerto de Sanlıurfa (unas 3 horas de vuelo).

La forma más económica de llegar es en el autobús del ayuntamiento de Sanliurfa. (El primer autobús del día sale desde el museo arqueológico a las 9.45, el autobús cuesta 5 TL por trayecto y puedes pagar directamente al conductor.) Un taxi cuesta unas 40TL

Göbekli Tepe se ha convertido por el gobierno turco en atracción principal para el turismo en esta recién iniciada década. Los operadores turísticos afirman que “una vez concluida la amenaza de ISIS y pacificada la frontera que dominan los kurdos, Göbekli tepe se convertirá en un imán para viajeros fatigados de historia clásica y renacentista”.

La tranquila ciudad de Sanliurfa, base de operaciones para visitar el sitio arqueológico, está, por sí misma llena de interés histórico ya que tiene un pasado que se remonta hasta la antigua Edessa, la ciudad griega fundada por los herederos seléucidas de Alejandro Magno, y más aún, Sanliurfa “la ciudad de los profetas” también es un centro de peregrinaje islámico porque aquí nació el profeta Abraham, y es considerada por otros como la famosa ciudad caldea de Ur.

Por último,  el magnífico Museo de Arqueología de Sanliurfa, es el mejor del mundo por su colección mesopotámica.