En una ciudad que ha sufrido tantas transformaciones y avatares históricos a lo largo de milenios, y que ha sido, y sigue siendo reclamada por las tres religiones abrahámicas, los lugares cargados de santidad, significación e interés para unas u otras o para todas ellas a la vez, no dejan de salirnos al encuentro en cada esquina.

En una entrada anterior os hablaba con detalle de los lugares más visitados  de esta milenaria ciudad, (La Vía Dolorosa, el Santo Sepulcro, el Muro de los lamentos o el Monte del Templo entre otros) y hoy os quiero hablar de otros lugares que no suelen formar parte de las visitas principales pero que si disponéis de tiempo pueden ampliar y enriquecer aún más vuestra experiencia en Jerusalén. Os propongo pasear por la Colina de Sion, un lugar con un profundo significado religioso para judíos y para cristianos.

 

¿Cuál es la colina de Sion y porqué es tan importante para el pueblo judío?

Lo primero que quiero que hagan es remontarse tres milenios atrás en el tiempo, ya que aunque la ciudad de Jerusalén creció en torno al templo judío de Jerusalén, esto no ocurrió hasta el año 960 a.c., cuando el rey Salomón lo mandó construir.  Desde ese momento, a esa explanada también se la empezó a llamar Sion, incluso a toda la ciudad que fue creciendo a su alrededor. Pero hasta ese momento, la ciudad se había desarrollado primeramente en sur este de la ciudad, que es el monte Sión original, y por ello la biblia habla de la ciudad de David, y la ciudad de Sión en el monte Sion.

En la antigüedad esta colina se encontraba dentro de las murallas.

El monte de Sion primigenio, del que hoy les escribo, es la colina más alta de Jerusalén, y quedó fuera de los muros de la ciudad vieja en la reconstrucción llevada a cabo hace más de quinientos años por el sultán Solimán el Magnífico. Las crónicas dicen que cuando Solimán se enteró de que el emplazamiento de la tumba del rey David no había sido incluido dentro de las murallas de la ciudad, quedando fuera de la protección de sus muros, mandó ejecutar a los arquitectos por su negligencia. (Hay dos tumbas musulmanas cerca de la Puerta de Jaffa que se dice son las tumbas de los dos arquitectos). Al frente del monte de Sion está el monte de los olivos, y al fondo la explanada del templo a la que más tarde se llamó también monte Sion.

El Monte Sión se conecta con el Barrio Armenio de la Ciudad Vieja a través de la Puerta de Sión. Muy cerca de esta Puerta de Sión hay un cementerio católico donde se puede visitar la tumba de Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó a más de mil judíos de la muerte durante  el Holocausto y cuya historia inspiró la película La lista de Schindler.

 

Que ver en la colina de Sion

Llegamos atravesando el barrio armenio, en cuya parte más alta se levanta una de las mayores iglesias de Jerusalén, la famosa abadía benedictina de la Dormición de la Virgen María. También es conocida como Hagia María de Sión o Iglesia y Monasterio de la Dormición. Este es uno de los monumentos más visitados de esta zona, y conmemora la ascensión de la Virgen a los cielos y el final de su vida terrenal. El edificio  nos recuerda más a una fortaleza que a una iglesia. Con techo cónico y cuatro torres de esquina, su alto campanario es visible desde muchos puntos de la ciudad, por lo que sirve para identificar sin dudas el monte de Sión.

Fue una vez una sinagoga, que en el siglo cuarto fue ampliada y convertida en una iglesia judeo-cristiana, conocida como la Iglesia de los Apóstoles. Más tarde, a comienzos del s.V,  el emperador Constantino, mandó construir sobre ella otra iglesia que fue considerada como la “Madre de todas las Iglesias”, la gran basílica de Hagia Sión (Santa Sión), destruida por los persas en el año 614. En el siglo XII, los cruzados construyeron una gran iglesia, denominada Santa María del Monte Sión, también destruida en 1187.

El sitio estuvo abandonado hasta finales del siglo XIX, cuando la tierra en la que se encuentra la Iglesia de la Dormición fue donada por el sultán turco Abdul Hamid II al Káiser  Guillermo II de Alemania, quien por su iniciativa construyó la iglesia actual, consagrada en 1910.

 

La tradición  afirma que la Virgen murió en el Cenáculo o en una casa cercana a él, ya que ahí era donde Cristo se reunía con sus discípulos. Tras la crucifixión siguió siendo el lugar de encuentro y de morada de los discípulos y sus mujeres. Por tanto, la Iglesia de la Dormición no es el lugar físico de la muerte sino que simplemente lo conmemora. Al igual que la iglesia cruzada que la precedió, la basílica consta de dos niveles, con el altar mayor y el coro monástico en la parte superior de estos.  Encima del altar principal hay un mosaico de María y el niño Jesús, y en la planta baja está la cripta con un santuario mariano al que se accede por una escalera de caracol. En el centro de la cripta hay una representación de tamaño natural de la Virgen María yaciendo en su tumba, la cúpula sobre la estatua está adornada con mosaicos de seis mujeres del Antiguo Testamento. El lugar es bastante íntimo y recogido, en sintonía con el propósito del lugar.

A pocos pasos de allí está el lugar venerado como la tumba del Rey David y casi encima de ella, está el Cenáculo o Sala Superior, donde se ubica la Última Cena que de acuerdo a los evangelios, Jesús celebró junto a sus discípulos y que está considerado como el cuarto lugar más sagrado del cristianismo.

La tumba del Rey David está situada en una esquina de la planta baja de los restos de Hagia Zion, una iglesia bizantina. La tradición cristiana vio desde el s.IV en ese monte el lugar donde murió el Rey David. La tradición judía dice que antes de la construcción del templo de Salomón el arca de la alianza, que custodiaba los diez mandamientos, se encontraba custodiada en este mismo lugar.

Según Benjamin de Tudela, en su “Libro de Viajes” de 1173, la tumba fue descubierta durante unas obras en la iglesia, aunque no se sabe muy bien porqué se creyó que era la Tumba de David. Es imposible verificar si esta es la localización original del enterramiento, ya que los cruzados lo pusieron en un gran sarcófago de piedra, construido especialmente para ese propósito que descansa allí desde el siglo XIV. De hecho, el cenotafio es un sarcófago vacío.

Los arqueólogos modernos han puesto en duda la ubicación real del Monte Sion, y han buscado la tumba real en otras partes. En 1859, el ingeniero E. Pierotti, investigó la tumba e informó que debajo había una cueva pequeña, poco profunda y vacía. Aunque la autenticidad del lugar es discutible, sin embargo representa uno de los principales lugares sagrados de los judíos y es donde, entre 1948 y 1967, cuando se prohibía el acceso al Muro, iban a orar. Aún hoy sigue siendo un lugar de oración, en la antesala hay sillas y libros religiosos para los que deseen orar.

Lo cierto es que el sitio a mí, personalmente no me transmitió nada, el acceso a la tumba se hace de modo separado para las mujeres y los hombres, y es una austera sala donde lo único que hay es el sarcófago de piedra recubierto con una tela azul. Supongo que es un tema de fe, y que a los peregrinos judíos lo que les importará será el simbolismo del lugar por encima de todo.

Por último desde aquí, subiendo unas escaleras desde el patio de la Tumba de David, entrareis en uno de los lugares más sagrados para el cristianismo: El Cenáculo. Sí, es extraño que todo parezca estar mezclado o amontonado en Jerusalén, supongo que es debido a tantas capas y capas de historia unas sobre otras y a tres tradiciones que no dejan de ser distintas versiones de unos hechos acontecidos en el origen de los tiempos.

Se cree que fue en esta sala donde Jesús y sus discípulos disfrutaron de la última cena juntos, y donde recibieron al Espíritu Santo. En realidad hay que pensar que no fue en esta misma sala pues el Cenáculo original fue destruido por los romanos en el año 70 después de Cristo. Sin embargo, sí es el emplazamiento original. Esta habitación data del siglo XII, y no es para nada lo que uno esperaría encontrar relacionado con este evento bíblico, quizás porque los lugares se han construido y reconstruido muchas veces después. Fue convertida en iglesia en el siglo XII por los cruzados. Luego los musulmanes tras la toma turca de la ciudad en el s. XVI la transformaron en una mezquita durante 400 años, (hasta el siglo XX) dedicada al Profeta David, pues para ellos David fue uno de los profetas (Nebi Daoud).

La sala tiene altos techos de bóveda gótica (de origen cruzado) y podemos ver un mihrab indicando la orientación a La Meca y pasajes del Corán en las vidrieras.). Todavía se puede ver también el minarete sobre el edificio. Tras la formación del Estado de Israel, en 1948 los judíos decidieron que no se utilizaría como lugar de culto, ni como mezquita ni como iglesia, sino como un centro histórico. Una de las razones es su cercanía a la tumba del rey David.

Como podemos ver, de nuevo, en Jerusalén no hay un solo lugar que se pueda asociar solo con una de las tres religiones, de ahí la extrema sensibilidad necesaria para no agraviar a ninguna de las partes que se sienten con derechos divinos sobre estas piedras, por lo que la única solución para que todos puedan disfrutar de ella ahora y en el futuro es con concordia.

Jerusalén es patrimonio de toda la humanidad y así ha de seguirlo siendo, pues como decía el que fuese alcalde de la ciudad durante dos décadas, “Todo el mundo tiene dos ciudades, la suya y Jerusalén