Fueron los corsarios más famosos del mediterráneo occidental en tiempos de Solimán el Magnífico. Khidr y Oruç su hermano mayor, de quien aprendió el oficio, se convirtieron en una pesadilla para el tráfico comercial en el mediterráneo. Juntos saquearon galeras, puertos y ciudades, cargando sus barcos de infinitas riquezas y un número enorme de cautivos que eran vendidos como esclavos.

Datos biográficos: los inicios de los hermanos Barbarroja

La isla de Lésbos, en el mar Egeo, fue durante la década de 1470 el lugar de nacimiento de dos de los más grandes héroes del Imperio Otomano. Aunque hoy pertenece a Grecia, entre 1462 y 1912 esta estuvo bajo dominio turco.

Khidr y Oruç eran hijos de Yakup Ağa, un militar reconvertido en señor feudal que participó en la conquista otomana de Lesbos de manos de los genoveses en 1462. Como recompensa recibió el feudo del pueblo de Bonova en la isla.

Khiḍr, cuyo nombre real fue el de Hayr al-Din-Jeireddín tuvo muchos otros nombres durante “su carrera”: “Pirata de Argel» o el «Rey del mar«, fueron algunos de ellos, aunque los cristianos de la época le apodaron Barbarroja, apodo con el que ha pasado a la historia. Su hermano mayor Oruç Reis fue el primero en involucrarse en la navegación, mientras que Khidr ayudaba a su padre en el negocio de la cerámica, pero luego obtuvo un barco propio y también comenzó su carrera en el mar.

Aunque su familia se dedicaba, por tanto, inicialmente al comercio, tras el asesinato de su padre y posterior captura de su hermano mayor Oruç por los Caballeros Hospitalarios de Rodas, este rumbo cambió. Hayreddin rescató a Oruç de la prisión, y así los hermanos comenzaron su carrera dentro del mundo de la piratería, ejerciéndola no solo contra los Caballeros, sino también contra las ciudades-estado italianas y España. La captura con éxito de dos galeras papales y un buque de guerra sardo encendió su pasión por la piratería.

Los hermanos Barbarroja ya eran piratas experimentados en el Mediterráneo cuando España reconquistó Granada en 1492. Derrotaban así el último vestigio del dominio islámico en la Península Ibérica. Los inmigrantes forzosos musulmanes y judíos de la región huyeron buscaron refugio en el norte de África. Españoles y portugueses, conscientes del riesgo que esto entrañaba para sus países, se lanzan a ganar territorios en el norte de África y comienzan a atacar las ciudades costeras.

Oruç y no Khidr parece ser el responsable del apodo por el que eran conocidos ambos hermanos. Este se dedicaba al lucrativo negocio de transportar musulmanes y judíos desde España (recién reconquistada por los cristianos) a un lugar seguro en el norte de África. No pienso que fuese muy distinto de lo que hacen las redes de traficantes de inmigrantes subsaharianos hoy en día, aunque el recorrido, eso sí, era la inversa.

Era conocido como «Padre Oruç», que en turco es «Baba Oruç». Fonéticamente suena muy parecido a “Barbarossa” la palabra italiana para «Barbarroja», y así su leyenda fue creciendo bajo este apodo en Europa.

El odio hacia españoles y portugueses que atacaron el norte de África entre 1505 y 1511 animó a Khiḍr y a su hermano Oruç a intensificar su piratería. Esperaban, con la ayuda de los emigrantes turcos y musulmanes de España, arrebatar un dominio africano para ellos y habían comenzado a tener éxito en este empeño.

En 1516, Solimán el Magnífico le dio a Oruç el poder de supervisar extraoficialmente toda la costa de Berbería. Oruç capturó Argel, que entonces estaba en manos españolas, pero cuando tomó la ciudad de Tlemcen en 1517 de las manos de un gobernante musulmán aliado con España, los españoles contraatacaron, derrotaron a su ejército y lo mataron. Su hermano Kidhr, que había sido su lugarteniente, asumió entonces el título Khayr al-Dīn.

Los abordajes a los navíos tenían como finalidad hacerse con la mercancía, mientras que los ataques a tierra firme eran generalmente expediciones de saqueo para capturar prisioneros, bien para pedir un rescate o para venderlos como esclavos en los mercados del norte de África

Almirante de la marina otomana, amo y señor de Argel

La piratería se convirtió en un asunto de gran preocupación para los territorios que más se dedicaban al comercio marítimo, como la Corona de Aragón, el reino de Francia y especialmente las repúblicas marítimas de Italia y Dalmacia. Estas potencias, a menudo rivales, se aliaron para crear poderosas flotas de guerra y llegaron a treguas temporales con el propósito de hacer retroceder a los piratas y proteger sus rutas de comercio.

Con la expansión del Imperio Otomano, muchos capitanes corsarios se pusieron oficialmente a las órdenes del sultán como parte de su flota de guerra, recibiendo a cambio títulos y el control sobre ciudades y en ocasiones islas enteras: es el caso del temido Hayreddín Barbarroja, que en 1529 se hizo amo y señor de Argel convirtiéndola en el gran bastión de la piratería berberisca en el Mediterráneo. Khidr rindió homenaje al sultán otomano y, a cambio, se le concedió el título de beylerbey.

En 1533 fue nombrado almirante en jefe del Imperio Otomano, y al año siguiente conquistó todo Túnez para los turcos, convirtiéndose el mismo Túnez en la base de la piratería contra la costa italiana.

El emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V dirigió una cruzada que capturó Túnez y Goletta en 1535, pero Barbarroja derrotó a la flota de Carlos V en la batalla de Preveza (1538), asegurando así el Mediterráneo oriental para los turcos (hasta su derrota en la batalla de Lepanto en 1571).

La batalla de Preveza

¿Sabías que una de las batallas más famosas del pirata Barbarroja fue en 1538 con su victoria en Preveza, Grecia? Barbarroja usó una flota de galeras en lugar de veleros, y este fue la clave de su éxito ya que las galeras son impulsadas por remos y no requerían energía eólica para funcionar, lo que las hacía fáciles de maniobrar. Barbarroja pudo derrotar a la poderosa fuerza naval de 300 veleros de Venecia, Génova, España, Portugal, Malta y los Estados Pontificios usando solo 122 galeras. Como resultado, la victoria de Barbarroja abrió Trípoli y el Mediterráneo oriental al dominio otomano.

Barbarroja siguió siendo una de las grandes figuras de la corte de Constantinopla hasta su muerte en 1546.

Como legado, se puede asegurar que Barbarroja estableció la supremacía turca en el Mediterráneo. La famosa batalla de Lepanto, en 1571 (que ninguno de los hermanos vivió pues ya llevaban casi tres décadas muertos), terminó con el dominio turco de estas aguas. Y puso fin a la pesadilla del imperio español y de los demás estados cristianos de su tiempo

Por su iniciativa Argelia y Túnez se convirtieron en parte del Imperio Otomano.