¿Sabías que Turquía cuenta con algunos de los árboles más antiguos y hermosos del mundo? Si bien algunos de los árboles del patrimonio natural e histórico de Turquía se encuentran en el corazón de sus abundantes bosques y fuera de los caminos más trillados, otros se encuentran en lugares turísticos muy transitados.

 

Tejo de la Edad de bronce en Alaplı, Zonguldak

En 2016, se dató un tejo con la edad de 4.112 años, lo que le otorgó el título no solo del árbol más antiguo de Turquía y Europa, sino también del tejo más antiguo del mundo y uno de los cinco árboles vivos más antiguos del mundo. Este longevo superviviente de tejo, o «porsuk”, con una altura de 25,5 metros y 7,7 metros de circunferencia, se encuentra en el bosque Gümeli del distrito de Alaplı en la región del Mar Negro occidental de Turquía. Ha sido declarado monumento natural y se cree que es la única entidad viviente que queda de la Edad del Bronce.

 

Tejo de 2.700 años en Andırın, Kahramanmaraş

También un tejo de 2.700 años es el segundo árbol vivo más antiguo de Turquía y es uno de los tejos más antiguos del mundo. Situado en la ciudad de Andırın en Kahramanmaraş, este árbol de 56 metros de altura y 5,4 metros de circunferencia fue descubierto por fotógrafos de la naturaleza. Aunque la edad de los árboles generalmente se puede contar por los anillos, se sabe que los tejos se vuelven inactivos periódicamente y, por lo tanto, podrían incluso ser más viejos.

 

Dos cedros con nombre y apellidos son los más antiguos del mundo y residen en Turquía

En los últimos años, se ha descubierto que un cedro de 2.334 años en el distrito de Kumluca de Antalya es el cedro más antiguo del mundo. Ubicado en la Reserva Natural de Dibek y apodado «Ambar Katran» por los lugareños, este «sedir«, como se le conoce en turco, tiene 26,7 metros de altura y una circunferencia de 7,85 metros.
La región de Finike-Elmalı de Antalya es también conocida por sus bosques de cedros. Al igual que en el caso del tejo antes mencionado, se pensaba que «Koca Katran«, un cedro en la reserva natural Çığlıkara de Antalya, era el cedro más antiguo del mundo, (data de 2.025 años). Sin embargo, esto quedó desactualizado por el vecino «Ambar Katran» de Kumluca. Este árbol mide 25 metros de altura y tiene una circunferencia de poco más de 8 metros.

 

Plátano oriental de 2.070 años de edad, en Kemer, Antalya

En el pueblo de Gedelme, que se encuentra cerca del centro vacacional de Kemer en Antalya, se encuentra un plátano oriental que con 2.070 años de edad compite por el primer lugar de los más antiguos de su especie en todo el mundo.  Tanto este plátano oriental (o «çınar ağacı» en turco) y un árbol similar en Georgia han registrado la misma edad. El árbol tiene 25 metros de altura y una circunferencia de 12 metros

 

Olivo de 2021 años en Kırkağaç, Manisa

Este olivo, ubicado en Kırkağaç (en el oeste de Manisa), originalmente fue datado mediante el método de los anillos con una antigüedad de 1.656. Sin embargo, un investigador holandés realizó pruebas de carbono en el árbol en 2016 y dedujo que se remonta al mismo año del nacimiento de Cristo. Esto lo convierte en el olivo más antiguo de Turquía y toda clase de especulaciones intentan unir ambos hechos históricos, apuntando a que la Virgen María pudo haber plantado la semilla mientras se dirigía a Éfeso.

Registrado como árbol monumental en 2013, continúa siendo cosechado por los aldeanos y se dice que produce cuatro tipos diferentes de aceitunas.

 

Olivo de 1.800 años en Sığacık, Izmir

Arraigado en la antigua ciudad de Teos en Sığacık, un distrito costero en Izmir, hay otro olivo de 1.800 años que es visitado regularmente por turistas y que recibe el nombre de «Umay Nine«, un personaje inventado por el autor Buket Uzuner.
Hace dos años se realizó una subasta del preciado oro líquido de tan vetusto ejemplar con fines benéficos, por el cual se llegó a pagar a 30.000 TL por medio litro, (unos 3000€)  lo recaudado se destinó a becas para estudiantes.

 

¿Y qué podemos decir de Estambul?

La toponimia de Estambul está llena de referencias a árboles, pero si tuviésemos que elegir las dos especies más representativas de la ciudad, las más presentes, características y longevas, las que han sido más veces testigos mudos de las vivencias de sus habitantes, éstas serían probablemente el ciprés y el plátano.

Este último, el plátano, tiene un simbolismo que se remonta a los tiempos de Osman I, fundador de la dinastía otomana. Dice la leyenda que Osmán I tuvo un sueño premonitorio cuando el imperio aún no era más que el germen de lo que llegó a ser. En él veía como una luna se hundía en su pecho, y de él surgía un enorme plátano que crecía y crecía hasta cubrir con sus ramas todo el cielo. El plátano, con sus grandes dimensiones, su fuerte tronco, y enorme copa parecía representar la fuerza, el poder y el vigor de la casa de Osmán. Y por ello adquirió casi el estatus de árbol oficial, el cual se alzaba en las plazas y espacios abiertos de todas las ciudades del imperio.

Solo unos pocos de los plataneros tradicionalmente plantados por el Imperio Otomano en los nuevos territorios conquistados han sobrevivido hasta nuestros días.

En Estambul y sus alrededores hay cientos de plátanos centenarios. En la península histórica, y sólo en los jardines del palacio de Topkapı hay 91 considerados históricos, alguno con cerca de cinco siglos de antigüedad en el segundo y el tercer patio del palacio. Muchos de ellos ahuecados por dentro de modo que una persona puede fácilmente cobijarse en su interior.

Los ejemplares más antiguos también los podemos observar en los patios de las mezquitas imperiales.

Pero muchos de ellos son simplemente la agradable sombra que cubre el patio de una cafetería en cualquiera de los barrios populares de la ciudad. De estos últimos, y ubicados en los distritos populares de Beyazit, Eyüp, Çengelköy, o Emirgan, voy a mencionar algunos colosos que han llegado hasta nuestros días.

 

El plátano verdugo de Beyazit

Atravesando el Shaflar Carsisi junto al Gran Bazar de Estambul hacia la plaza de Beyazit, veréis hermosos ejemplares que llevan vigilando la plaza desde hace más de doscientos años. Su sombra sirve de cobijo a los vendedores ambulantes. Lo que muchos no saben es aquí se encuentra el conocido como El Árbol de los Verdugos. Podemos imaginar que por cumplir con una fúnebre misión. Y así fue, hasta bien entrado el S-XX (cuando las muertes por ahorcamiento en ejecuciones públicas en Turquía cesaron), el gran plátano de la mezquita de Beyazit, justo a la salida del mercado de libros de viejo prestó su inalterable robustez para estos trágicos finales.

 

Çengelköy: el árbol asesino

Se encuentra en el centro de la localidad de Çengelköy, en la orilla asiática del Bósforo, donde se encuentra el jardín de té Çınaraltı. A la entrada de una estrecha calleja, un plátano monumental da la bienvenida a los visitantes como un anfitrión, portando con orgullo una placa que dice «780 años», con una vista perfecta del Bósforo en el frente, la Mezquita Hamdullah Paşa (también conocida como Mezquita Çınarlı) en su esquina y cafés llenos de clientes habituales a su alrededor.

Desde 1968, este jardín de té ha estado bajo la sombra de este plátano, cuya historia es tan antigua como la del Imperio Otomano. Las ramas que el árbol ya no podía soportar están aseguradas con abrazaderas y soportes de hierro. Este plátano es conocido como “El Árbol Asesino”, y es uno de los habitantes más antiguos de Estambul, ya que se calcula que fue plantado a principios del s.XIII. Eso significa que desde su emplazamiento pudo haber sido testigo, entre otros hechos históricos, de la construcción de la fortaleza Rumelia y de la llegada de la flota otomana en abril de 1453.

Su desgraciado nombre le viene de un suceso acontecido hace pocas décadas cuando un fuerte viento derribó una de sus grandes ramas y mató a un hombre que estaba tomando el té a su sombra.

Los plátanos se cuidan con mucho mimo. Se podan en noviembre y marzo, y el mantenimiento se realiza en junio cuando cesan las lluvias porque las ramas deben estar secas. Los árboles se desinfectan, se revisan en busca de heridas que se limpian con alquitrán de pino, mientras que las grietas y rajaduras se unen con alambres flexibles de acero inoxidable.

 

Eyüp: los plátanos del porta estandarte del profeta

Se dice que, durante el sitio de Constantinopla por parte de los otomanos, el sultán Mehmet quiso buscar un modo de subir la moral de sus tropas. Pensó que una buena forma sería localizar la tumba de Ayyub Ansari, adalid del profeta Mahoma caído durante el primer sitio otomano de la ciudad en el año 670. De modo que ordenó a su maestro espiritual Akşemseddin que la buscase y señalase. Su emplazamiento quedó señalado plantando dos plátanos.

Hoy en día esos plátanos aún pueden verse en la gran mezquita de Eyüp. Uno de ellos en el patio interior y otro en el exterior. Independientemente de la veracidad de la leyenda, (siempre se ha pensado que el supuesto hallazgo fue de lo más oportuno y conveniente), se calcula que ambos pueden tener más de 600 años de antigüedad.

 

El plátano de Emirgan

Es otro de los árboles de Estambul que da nombre al café ubicado bajo su frondosa copa. Según las fuentes, el histórico jardín de té Tarihî Çınaraltı Çay Bahçesi nació en 1854 y el plátano tiene unos 300 años de edad. El plátano histórico se encuentra al comienzo de la carretera que conduce al parque Emirgan.

Aunque hoy en día hay muchos cafés famosos por su ubicación y menús, este jardín de té tiene un lugar importante en la historia de la ciudad. En la década de 1950, Çınaraltı era como una especie de «academia». Autores y poetas como Yahya Kemal, Faruk Nafiz Çamlıbel, İsmail Hakkı Uzunçarşılı y Behçet Kemal solían coincidir aquí con charlas y reuniones que convirtieron al Çınaraltı en una especie de escuela de la intelectualidad. En el histórico Çınaraltı, la risa se eleva desde las mesas y las reuniones de amigos llenan el local.