Gracias a las luchas de poder e intrigas palaciegas promovidas por su progenitora, Hürrem Haseki Sultan, conocida popularmente como Roxelana, Selim II se convirtió en 1566 en el onceavo sultán de la dinastía otomana.

 

Notas biográficas de Selim II

Se le describe como alto, guapo, de frente alta y ojos color avellana. Se le conocía como Selim el Rubio, probablemente por el pelo rubio que heredó de su madre, y nació en Estambul en 1524.

Selim II se convirtió en Sultán en 1566, a la edad de 42 años, tras la muerte de su padre Solimán el Magnífico en el frente húngaro. Su abuelo conocido con el sobrenombre de Selim I «el Valiente», o “el Severo”, fue el sultán que conquistó el Levante mediterráneo y Egipto para el Imperio Otomano. Al igual que él, su reinado duró tan solo 8 años. Pero posiblemente este sea el único punto en común con él.

Podría decirse que si Selim II llegó al poder fue de un modo ajeno a su voluntad.

Los vástagos de grandes personajes a menudo están destinados a permanecer a la sombra de su progenitor por muchas virtudes que tengan, incapaces de igualar y mucho menos superar los logros de la figura paterna o materna. En el caso de Selim, parece que sus virtudes fueron mucho menores que sus defectos.

Selim II permaneció a la sombra de su padre, un soberano magnífico en cuyo sultanato el imperio alcanzó su máxima extensión y esplendor. Quizás porque se sabía de entre sus hermanos el menos futurible como sultán, Selim nunca se preocupó por alcanzar el poder y sí por disfrutar el presente como si fuese el último día. Solo hay que pensar que para que Selim se convirtiese en sultán fue necesario que su hermano Mehmed muriese de viruela, su medio hermano Mustafá fuera estrangulado por orden de su padre, su hermano Cihangir sucumbiese a problemas de salud crónicos y su hermano Beyazid fuese asesinado por orden de su propio padre también, después de una rebelión contra Selim.

Selim nunca fue visto como un sucesor y probablemente por ello no fue preparado para este cargo. Gozó de una exquisita educación palaciega, y ocupó alternativamente los puestos de gobernador de provincias como Konya, Manisa y Kutahya. Pero Selim adoraba la vida de lujos y privilegios de la corte. No parecía interesado en ostentar el poder ni en liderar ejércitos, y carecía del carácter y las facultades necesarias para ser un buen gobernante.

En 1545, Selim II se casó con Nurbanu Sultana, una de las figuras más prominentes del sultanato de las mujeres. De entre los muchos hijos que tuvo con la veneciana, Murad III fue quien lo sucedió en el trono.

Selim II fue el primer príncipe de la dinastía otomana en fallecer lejos del campo de batalla. A diferencia de su padre, que pasó aproximadamente una cuarta parte de su reinado en campañas militares, Selim II pasó a la historia como el primer padish del Imperio Otomano, que se negó a participar personalmente en las campañas militares. De carácter hedonista, sentía una natural inclinación por los placeres de la corte antes que por las responsabilidades políticas. Jamás encabezó un ejército o campaña alguna, aunque sí supo rodearse de un competente gran visir:  Sokullu Mehmed Pasha, su yerno, quien consiguió algunos acuerdos y triunfos en su nombre.

Mientras Sokullu gobernaba, Selim II disfrutaba de su gran harén en el Palacio de Topkapi. Hay fuentes que hablan de que estaba compuesto por dos mil concubinas. Posiblemente es en esta época cuando se acuña el apodo que le ha acompañado en la historia y que no resulta nada halagüeño: Selim el Borracho.

Sokullu se encargó de renovar los compromisos políticos con Francia y con la República de Venecia, al mismo tiempo que concluyó una paz duradera con el zar Iván IV, tras un ataque sin resultado positivo a Astrakán.

La conquista de Chipre, emprendida a partir del año 1571, fue una iniciativa personal de Selim. Se cree comúnmente que la afición de Selim por el vino chipriota es una de las razones principales, si no la principal, por las que, en 1571, ordenó a sus hombres que invadieran Chipre. Desoyendo los consejos de su primer visir, su osadía provocó la alianza y rápida intervención de las potencias europeas y la creación de la Santa Liga, formada por España, Venecia y el Papado. Esta Santa liga infligió una aplastante derrota a la armada otomana en la famosa batalla náutica de Lepanto, en el año 1571. En esta batalla, Selim perdió el 90 por ciento de su armada y 30.000 marineros.

A fecha de hoy, el control estratégico turco del norte de la isla, sigue siendo un conflicto enquistado en el mediterráneo, y uno de los obstáculos que impiden la entrada de Turquía en la Unión europea.

 

El inicio del declive del imperio

Durante su corto reinado, el Imperio vio un cierto declive ya que Selim no pudo ni honrar los tratados existentes ni hacer otros nuevos. El gran contraste entre padre e hijo empezó a poner de relieve el defecto fundamental de los sistemas dinásticos, y es que estos no garantizan la aptitud ni las competencias. Solo los sistemas que permiten a las personas ejercer la responsabilidad en función de sus méritos, habilidades y competencias pueden, en última instancia, permitir que las sociedades prosperen. La época que se conocería como “el sultanato de las mujeres” estuvo marcada por una serie de gobernantes mentalmente incompetentes o con edad insuficiente para gobernar. Vacío que cubrieron las madres y esposas de los sultanes junto con los grandes visires.

 

Su muerte

Selim II murió el 15 de diciembre de 1574, debido a una conmoción cerebral sufrida a consecuencia de una caída. Las malas lenguas dicen que fue en un hamam y que resbaló en el húmedo mármol cuando perseguía beodo a una de sus concubinas. Si es cierto o no, sí que es cierto que murió de un golpe en la cabeza al resbalar en un hamam que estaba en construcción, al golpear su cabeza en el duro mármol.
Fue enterrado en una tumba en Hagia Sophia en Estambul.

Entre los aspectos más positivos de su sultanato, que los hubo, cabe mencionar el mecenazgo que la cultura y las artes en general recibieron, en la línea iniciada por Solimán. La mezquita de Edirne, que lleva su nombre, es la construcción más hermosa que este nefasto sultán mandó levantar, obra del magnífico arquitecto Sinan. Está considerada como una de las obras maestras de la arquitectura mundial y la obra cumbre del maestro Sinán.

 

Pero, ¿qué fue del príncipe Mustafá?

Ya os narré en una entrada anterior los trágicos eventos históricos que terminaron con la vida del sucesor natural de Solimán el Magnífico, el príncipe Mustafá. También el papel que jugó en ello Roxelana, única esposa legítima de Suleimán el Magnífico y una de las mujeres que más poder e influencia tuvo en el Imperio otomano. Como con su astucia y la confianza ciega que le profesaba Solimán, fue tejiendo desde la sombra toda una red de clientelismos e intrigas palaciegas para conseguir que el trono fuese ocupado por su sucesor: Selim II . Podéis leerlo aquí ( link)

Sabemos que con la muerte de su hermanastro Mustafá se perdió un gobernante capaz y, posiblemente, tan brillante como su progenitor. Mustafá era hijo de Solimán y de su primera esposa, la sultana Mahidevran Gülbahar. Tenía mucho a su favor, ya que era adorado por sus súbditos y fue desde pequeño educado para el cargo que un día ostentaría. Contaba con el apoyo y el respeto de las tropas jenízaras y, ya había demostrado ser un buen administrador con las habilidades necesarias para ser un gran soldado.