Torremolinos, ayer y hoy


Hoy quiero escribiros sobre una localidad costera de Málaga que conozco muy bien: Torremolinos. En mi ánimo está hacer una crítica constructiva y un poco de historia contemporánea, pero también el poner en valor todo lo que aún nos puede ofrecer.

Torremolinos, para las nuevas generaciones, sólo es un rincón costero más, de esos que con el paso de los años ha quedado asociado con el turismo de segunda categoría, con el todo vale, como tantas otras localidades de nuestro litoral. Aunque duela reconocerlo, esa es la verdad. Pero no siempre fue así.




Torremolinos_2008_015Hoy, si se pregunta a alguien por la “Costa del Sol”, seguramente que la primera población que les venga a la cabeza sea Marbella, quizás incluso Fuengirola. Su capital, por supuesto, Málaga. Es lógico si se piensa que Torremolinos no levanta cabeza desde mediados de los noventa mientras que los otros municipios han ido ganando peso, saneandose e invirtiendo para ser los nuevos focos de atracción e influencia de esta privilegiada costa malagueña, mientras que aquí en todo este tiempo no se ha hecho nada. Hay que agradecérselo sin duda al trasnochado y afortunadamente saliente gobierno municipal, que durante dos décadas entendió como el súmmum de la promoción turística la cena de “pescadito frito” que en el marco de la FITUR se ofrecía año tras año en el Meliá Castilla de la capital a lo más friky y casposo de la farándula. Sin criterio, sin profesionalidad y sin timón se ha llegado a este punto en el que nos encontramos ahora.

El centro de la ciudad, donde antes hubo un floreciente comercio y donde había tiendas de firmas que a  veces se establecían aquí antes incluso que en las capitales de nuestro país, no ha hecho sino ir cada vez a menos. La famosa calle San Miguel que siempre era un enjambre de gente a cualquier hora del día y casi de la noche, hoy es apenas una sombra de lo que fue. Los numerosos pasajes comerciales que antes confluían a ambos lados en ella, rebosantes de negocios, llevan años cerrados y muchos en estado de abandono, algunos, incluso, con esta crisis tan agresiva que lleva golpeando ya ocho años, han hecho de ellos un hogar, aunque contravenga todas las ordenanzas municipales habidas y por haber…en fin.torremolinos_centro

El Torremolinos de los años setenta posiblemente nunca volverá pero creo que no está de más recordarlo. Remontarnos incluso a finales del siglo anterior, pues fue cuando en realidad comenzó todo. Puede decirse que el temprano desarrollo como ciudad de veraneo comenzó con una familia inglesa, los Langworthy. Él era  un militar nacido en Manchester en 1865 quien en 1898 compró los terrenos que hoy ocupa el castillo de Santa Clara, en lo alto del acantilado que separa la playa de la Roca de la de la Carihuela. Entonces este era el cuartel de los carabineros, erigido en 1763 para frenar el avance de los piratas después de que la quema de casas y molinos resultara devastadora para la localidad; pero él lo transformó en una residencia con espléndidos jardines y miradores sobre el mar. Castillo_del_InglesEntonces Torremolinos no era sino un pequeño barrio pesquero de Málaga. Langworthy, o Don Jorge, se quedó viudo con tan sólo 40 años; siendo un hombre muy piadoso se refugió en la Biblia y en la filantropía. Acababa de regresar de participar en la primera guerra mundial y venía muy afectado por todo lo que había vivido. Su residencia comienza a ser conocida por los vecinos como “El Castillo del inglés” y se convierte en refugio de pobres, pescadores en tierra, enfermos y gentes con pocos recursos, a los que socorre y saca del apuro diario entregándoles una peseta de plata a cambio de la lectura de algún pasaje de la Biblia, que en aquel entonces significaba la comida de varios días de una familia entera. De ahí su apodo también como “El Inglés de la peseta”. Este continuo desembolso filantrópico fue mermando su economía hasta el punto de que en 1930 aceptó alquilar el caserón para transformarlo en hotel-residencia.

Así nació en 1930 el primer hotel de la Costa del Sol. Aunque en realidad el de Santa Clara no fue el primer hotel de la zona pues entonces ya existía el Campo de Golf de Torremolinos (1928), actual Parador Málaga Golf, pero sí fue el que adquirió fama con mayor celeridad. El “Hotel del Inglés” fue un éxito por la belleza del entorno y de la construcción. Desde el principio tuvo los clientes más distinguidos, sobre todo compatriotas británicos que venían a disfrutar del clima y el lugar. Pero también célebres personajes del mundo del arte y la cultura que hicieron de este un lugar especial. Picasso y su musa Olga Koklova, Salvador Dalí y Gala Eluart (que fue la protagonista del primer topless de la historia de estas playas), Luis Cernuda etc, etc. Langworthy, el único hasta ahora hijo adoptivo y predilecto de Torremolinos, falleció el 25 de abril de 1946, y está enterrado en el aristocrático Cementerio Inglés de Málaga.

Castillo_de_Santa_ClaraEn la actual calle Castillo del Inglés, existe hoy en día otro hotel del año 1974 llamado Santa Clara, que fue uno de los mejores de la Costa en la década de los setenta y los ochenta. En 1993 desapareció como establecimiento turístico para convertirse en una comunidad de propietarios con un emplazamiento de lujo.

Así, Torremolinos vio nacer a algunos de los grandes hoteles de Andalucía antes de convertirse en un baluarte de libertad y excesos en plena negrura franquista, cuando aún faltaban décadas para que la costa se masificara y el hormigón fuera la ley. Los años cincuenta son clave para el sector turístico, que empezaba ya a ser uno de los puntos de apoyo de la economía malagueña.hotel_residencia_miami A comienzos del año 48, Lola Medina, la gran bailaora y reina de la comunidad gitana del Sacromonte en Granada, cansada del ajetreo y del artisteo decidió construirse, en ese tranquilo rincón de pescadores su residencia veraniega. En 1957, debido a los problemas financieros lo reconvierte en el Hotel Residencia Miami, que fue el primer hotel que se abrió en La Carihuela, incluso antes que el hotel Pez Espada, del que tan sólo lo separan 500 metros. Aún sigue en pie y funcionando.

La apertura del hotel Pez Espada en 1959 supuso el primer gran establecimiento hotelero de cinco estrellas y buque insignia de la hostelería de la provincia, y propició la llegada de estrellas como Ava Gardner, Brigite Bardot, James Coburn, Frank Sinatra, Marlon Brando, Grace Kelly y Rainiero de Mónaco. Con ellos la Costa del Sol adquiere fama y relumbrón internacional. De hecho, se considera que la marca Costa del Sol nació cuando se inauguró el Pez Espada en 1959. El edificio, tras una tumultuosa historia de suspensiones de pagos y cierres está incluido desde junio de 2006 en el catálogo del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía.

hotel_pez_espadaMás tarde llegó el turismo de masas y “el destape”. La obsesión por “las suecas” es un clásico plasmado hasta la saciedad en las películas de esa época que fueron rodadas en estos mismos escenarios. El litoral se convirtió en un plató de cine y se pobló de nuevos hoteles, salas de fiestas, restaurantes.

A principios de los sesenta, aterrizaba la “jet set” en Torremolinos y este era considerado sinónimo de distinción. Pero también, como mencionaba antes, de desenfreno y libertad. En los sesenta, la necesidad de divisas consiguió que las autoridades nacional-católicas hicieran la vista gorda ante lo que ocurría en esta barriada de Málaga.  Hacia el año 1965, Torremolinos estaba consolidado como destino turístico alternativo y desenfadado, abriendo sus puertas el Toni’s bar, primer bar gay de España en 1962. Tras él,  el Incógnito, el Fauno o el Düsseldorf, todos en el Pasaje Begoña.

El régimen comenzó a perder la paciencia, realizando redadas periódicas de homosexuales, consumidores de drogas y hippies. En la llevada a cabo el 24 de junio de 1971 en dicho pasaje, la policía arrestó a un gran número de personas, españoles y extranjeros, siendo unos expulsados del país y otros encerrados en prisión.

torremolinos_playaPara muchos este fue el principio de la decadencia, el principio del fin. Yo he veraneado desde que nací en esta localidad y, pienso que el declive de verdad comenzó a mediados de los noventa, más de veinte años ya de inmovilismo que pienso aún se puede revertir.

En su favor, Torremolinos tiene las mejores playas de Málaga, un largo y cuidado Paseo Marítimo, ocio para todos a raudales, amplísima oferta tanto hotelera como de restauración. Está estupendamente comunicado con el aeropuerto de Málaga y las localidades de interés tanto de la costa como del interior, y, por último y no menos importante, hay un clima espectacular todo el año.

Creo que son razones de peso para ponerse ya, con seriedad y profesionalidad, a trabajar para recuperar el lugar que le corresponde en la Costa del Sol. El futuro está por hacer, y espero que el nuevo gobierno sea consciente de todo lo que se espera de ellos. En su pasado siempre permanecerán escritas con letras de oro historias como la del inglés que regalaba pesetas de plata o la de los pechos al descubierto de Gala Eluard.

Por Ana Morales © Copyright 2016 | Todos los derechos reservados

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  1. Un chiringuito con solera - […] la llegada del turismo masivo y el auge de Torremolinos como destino de vacaciones, el negocio y su carta…

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